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lunes, 23 de abril de 2018

Vuelta a Budapest

23:27 0 Comments

Pues al final escribo desde Kaposvár, como siempre. Étienne (el muy Judas) se fue a Croacia sin mí, así que haré mi viaje, previsiblemente solo, dentro de un mes. Cuando vuelva el voluntario pródigo le preguntaré por consejos sobre el país dálmata.

Estas dos semanas han estado marcadas por nuestra presencia en los medios. Como prometí, aquí va un reportaje más extenso del Nárcisz-Fesztivál que os adelanté la última vez:

El caminante sobre el mar de flores


Yo, Narciso

- El pasado domingo mi marido perdió cinco mil libras en el hipódromo, mi hermano le dijo que apostase por un caballo cojo.
- Que casualidad, mi última amante también me engañó. Se llevó cien mil marcos.
-¿La princesa rusa?
- No, la bailarina javanesa. Pero con la hiperinflación, sólo le va a servir para la chimenea.
- JAJAJAJAJAJAJA
-JOJOJOJOJOJO


Daria, a mis brazos

Posando para los retratistas


Con la llegada de la primavera, en Kaposvár se celebra este festival en honor del pintor impresionista local Rippl-Rónai, y a nosotros nos tocó ambientar la jornada.

Por si eso no fuera poco, la semana siguiente, celebrando el Día de la Poesía, estuvimos haciendo lecturas en público de distintos poemas húngaros. Yo, por aquello de mi rebeldía sin causa, leí Con el Corazón Puro (Tiszta szívvel), de Jószef Attila, en español y en portugués.


Como pareció que le gustamos a la televisión, a los pocos días nos siguieron a Kadarkút cuando estuvimos enseñando a los alumnos del curso de cocina nuestros platos locales. Y por más que le repetí a la reportera que lo mío era salmorejo, ella se emperró en que no, que era gazpacho.


Así que a los pocos días me tuve que plantar en KaposTV para repetírselo. Bueno, vale que nos habían invitado a Niki, Adam y a mí para practicar inglés. Pero se lo dije.

Y de ahí, de vuelta a Budapest, que Manu, Pinchi y Rubén venían a visitarme (y también el solecito. No veas como pegaba en la nuca, shikillo).




Los tres caballeros

La plaza de los héroes, desde una perspectiva diferente

Mmmm, ¿Ha visto Rubén un pokémon salvaje?

Chico solitario. Busco a alguien

El comienzo de un amor. Dame un besito, cariño

Pero que sea con lengua

La petición de boda...

...Y la de divorcio

El post iría cerrando por aquí, si no fuera por la anécdota de hace un par de días. Estaba paseando tranquilamente a mediodía por el parque donde suelo ir a correr, camino del supermercado, cuando un chaval, más o menos de mi edad, se puso a gritarle a otra persona.

Yo, viendo por el contexto que el chico no estaba en situación de razonar, decidí seguir caminando y no hacer ningún gesto que pudiese llamar su atención. En esto que se gira y empieza a gritarme a mí, en húngaro, algo así cómo “¿Tienes algún problema conmigo?”. Le contesto que no hablo húngaro, que no hay problema, pero él erre que erre con lo mismo. Y yo reculando, sin querer darle la espalda ni hacer nada que le provocase. Hasta que de buenas a primeras le da por soltarme dos puñetazos-empujón (me cargó con los dos puños sobre el pecho) y ahí fue cuando me di la vuelta y salí corriendo, que de héroes y estúpidos está el cementerio lleno.

Cuando ya puse una distancia prudencial entre nosotros y vi que no me seguía, decidí cambiar de ruta e ir al supermercado por otro camino (Tampoco iba a quedarme sin comprar). Como acabaría el muchacho, ni idea; pero mejor pensar que no se encontró a otro de su mismo tipo, o acabarían haciendo un combate de boxeo improvisado. Ahora estoy viendo con Niki y Zsu si merece la pena cursar la denuncia, en cualquier caso me quedé pensando lo vulnerable e impotente que estoy cuando además soy incapaz de comunicarme con la policía en un caso de emergencia como podría haber llegado a ser este.

En fin, pues aquí lo dejamos hasta la próxima vez. Un besazo a todos.

Hace también un par de días me escribió Rubén preguntándome al respecto de un problema que tuvo en el tranvía de Budapest cuando nos lo dejamos atrás Manu, Pinchi y yo. Estuvo preguntando, en inglés, si se trataba del número 4 o del 6, pero durante un rato largo nadie le respondió. Andaba un poco mosca porque le pareció de bastante mala educación e insolidario que nadie se dignase a responderle, y estuvimos discutiendo si era por un tema cultural, malentendido o directamente indiferencia de la gente en el vagón. Como por aquí me leéis también algunos húngaros, ¿tenéis alguna opinión al respecto? ¿La gente suele ser así en Budapest?

Ah, y mi hermano lleva ya dos sobresalientes en Brasil. Pasito a pasito 😊

miércoles, 14 de marzo de 2018

CoñoquéfríohaceaquíenFebrero

13:10 0 Comments


Siempre me gustó Febrero porque es el mes de mi fiesta favorita: CARNAVAL. Puede que sea el primer año de la historia que no me disfrazo con mi hermana de algún personaje de nuestras películas favoritas después de horas y horas delante de la máquina de coser haciendo, deshaciendo, probando, discutiendo y desesperándonos. Yo no tenía ni idea de cómo se celebraba un carnaval en Hungría y esto fue lo que me encontré.

A principios de mes los voluntarios españoles hicimos una presentación en el centro cultural Agora sobre cómo se vive esta fiesta en España. No desaproveché la oportunidad para hablar del descenso del Galiana de Avilés y de los carnavales de Santa Cruz de Tenerife.
Manon, Greta, Daria, Fatih, Sara y Benjamin
El día siguiente en el mismo centro cultural nos reunimos con otros grupos de personas locales, nosotros ataviados con banderas y trajes y complementos coloridos y cutres que sacamos del fondo del trastero de la oficina. Ellos vestidos con trajes regionales en su mayoría. En el interior teníamos aperitivos y los grupos de charangas practicaban dentro del edificio los bailes que harían luego en la plaza. No es de extrañar que practicaran dentro si tenemos en cuenta que en la calle la temperatura estaba bajo cero. Tienen un baile genial que consiste en bailar con una botella. Con ella. En la mano, en la cabeza, a su alrededor... quién te iba a decir que una botella no es la compañera ideal de baile?
A menos no sé cuantos grados, lloviendo y sin sentido del ridículo bajamos por la calle principal con música y bailando hasta la plaza Kossuth. Allí esperamos durante horas viendo a los grupos actuar con pequeños espectáculos de teatro y baile. La fiesta se cerró con una hoguera y bailes de todos los espectadores alrededor.
trimedalla con Mert
El 4 de Febrero Mert, Benjamin y yo en equipo corrimos la media maratón. Tuvimos un día perfecto y soleado, los 10 kilómetros no se me hacen duros (salvo los tramos cuesta arriba) y tras darle el relevo a Benji me hincho a comer plátano que mis compañeros reparten a los corredores y pan en la meta final mientras espero a que Mert llegue.
Como no estamos cansados al acabar vamos al edificio de las piscinas a ver la entrega de premios, por los pelos nos llevamos un trofeo!

Seguramente la mejor decisión de este mes fue acompañar a la piscina a Peti, el niño de Napsugár, en mi día libre. Como comenté Peti es autista y no habla en absoluto. Ese día mientras le cambiaba y jugábamos me dijo mamá.
Ese momento ya fue lo bastante bueno para completar el reporte del mes. Pero cuando volví a casa mis amigos me esperaban para una excursión a Zselici Csillagpark. Ida en bus y vuelta en bici! Si, cómo lo echaba de menos. Definitivamente cuando el tiempo mejore querré moverme por los alrededores de la ciudad. Enrico, Fatih, Murat, Derya, Daria, Yedigul, Manon, Carol, Etienne y yo caminamos hasta el observatorio de estrellas entre el barro y la nieve. Nos tiramos bolas de nieve, tocamos música, comimos, nos hicimos fotos, subimos a una torre que era tan alta como un edificio de ocho plantas y vimos toooodo alrededor.
Ese mismo día por fin pude meterle mano a la comida italiana real que Greta recibió de su familia, como se va hizo tiramisú con las galletas oficiales italianas y arancini.

Siguiendo con comidas internacionales esa semana Murat y Derya prepararon la tarta de los muertos, una masa que sólo lleva harina, aceite y azúcar hecho en la sartén. (No me extraña que la llamen así).
En el centro cultural Ágora pudimos ver un concierto seguido de una exposición de instrumentos abierta al público, maravilloso acercar así la música a la gente. Había excursiones de niños y muchos adultos por libre, sentándose, tocando el piano, el bajo, los practicables de la batería, ukeleles, la mandolina y muchos otros. Pude probar en el piano la teoría que aprendí hace semanas cuando empece con el ukelele e improvisamos nuestra futura banda de rock.
Caro, Murat y yo: Los rompecuerdas

El 8 de Febrero Adam, el voluntario lituano llevó a cabo una Tarde lituana en la oficina. Bailamos, vimos vídeos de presentación de su cultura, concursos de adivinar verdadero o falso, juegos de colocar en el mapa, probamos la bebida dulce típica y picoteamos.
Tienen una sopa que es rosa! ..Eso es lo que más me ha llamado la atención.
Salimos tan animados de la fiesta que algunos fuimos a New York, por un momento fue un poco triste porque Caro nos contó su decisión de dejar el proyecto, pero enseguida nos animamos con dardos, futbolín y terminamos volviendo a casa haciendo carreras en bici por la parte mas cubierta y resbaladiza de hielo posible. Casi estampo la bici de Enrico y a él en una de esas macetas gigantes de hormigón, pero por lo demás todo bien. Casa y música.

Soy así de afortunada que este mes recibí dos visitas, mis amigos de Gijón se acercaron a Budapest unos días a mediados de mes.
De nuevo a visitar los puntos con más interés turístico, cena mexicana, Szimpla Kert, Parlamento, vino caliente en casa, catacumbas, Memento park, Mercado Central en busca del lángos perfecto, Hummusbar, baños Czéchenyi de noche a -4ºC y con lluvia... recordando más anécdotas de las que creamos, disfrutando de su sentido del humor, cabeza y sensibilidad.
Memento Park

Cuando vuelvo a casa la mitad del equipo se ha ido a Visegrad por cuatro días para su segundo curso de entrenamiento. Continuo entrenando y tocando el ukelele aunque sin compañía. Hago una funda de elefantes para él, leche de arroz más espesa y dulce que cuando la hago con ellos y en general les echo de menos.

Es momento de despedir a Greta y a Manon ...bellas ciao. Espero encontraros en el futuro y veros felices.

Enrico, Caro, Sara y Oghusan
El fin de semana del 16 bueno.. estuve con Caro y Enrico. No sabría decir cuánto vino ni cuánta veces cantamos Les passantes de Brassens ni en que momento se hizo de día, hicimos leche por la mañana y la compra para el día siguiente, que era el cumpleaños de Thomas, y ahí nos presentamos a tomar unas cervezas con todos. Passion, absenta, masajes, esconder fotos, cercanía.
La esperadisima vuelta a casa y el amanecer perfectos.

estudiantes de Durázcky aprendiendo las CCAA
Por segunda vez Álvaro y yo nos aventuramos a hacer una Tarde Española en Kaposvár, esta vez en el colegio Durázcky para niños con problemas de audición. Necesitamos un traductor a lenguaje de signos, pero no fue ninguna dificultad, la comunicación con ellos fue básicamente no verbal. Estaban entusiasmados. Improvisamos todo lo que quisimos, lo pasamos como los indios, aprendieron, se divirtieron, usaron el photocall, colorearon las banderas de las Comunidades autónomas, nos abrazamos y jugamos toda la tarde, un placer.

Pensando en mejorar las actividades en el Hogar de Mujeres acordamos hacer una reunión con Daniel, el director. Recibimos información sobre los niños con los que trabajamos y sus madres, nos comprometemos a hacer un planing mensual concreto de las actividades que llevaremos a cabo y dejarlo puesto allí, se comprometen a preguntar a las mujeres si están interesadas en recibir un taller por nuestra parte solo para ellas. Debimos haber hecho esto desde un principio, y no solo en esta institución, trabajando con un grupo tan grande de voluntarios que participan en tantas actividades diferentes a un tiempo facilitaría mucho las cosas.
Lia, Hugo, Laura, Lucía, Sara y Enrico en Viena

A finales de mes recibo la segunda visita genial de este mes. Mi hermana de nuevo, pero esta vez con sus amigos, vienen a pasar unos días a Budapest y Viena. Nos encontramos en Budapest la noche del miércoles 21, cervezas en el hostal, el peor lángos de Hungría y retirada temprano, el día siguiente subimos hasta la plaza de la héroes, rodeamos el palacio, bajamos hasta el Mercado Central para coger provisiones para el viaje, parada de rigor en el Hummusbar y subir hasta la colina de la libertad, está todo nevado y precioso, nunca había visto la ciudad desde tan alto.

De tarde vamos a la estación de autobuses, allí está Enrico para unirse al viaje. Y desde allí vamos rumbo a Viena, ya es de noche y nieva fuera del autobús, se me hace corto el viaje acurrucada en el asiento.
En esa noche vamos a probar las mejores cervezas caseras en la ciudad. Es el sitio en el que más frío he pasado hasta ahora.
En los días siguientes hacemos un free tour, vamos al parque de atracciones más viejo de Europa, visitamos el Palacio de Verano de los Hamsburgo, podemos ver el ballet en la opera por 4€, tomamos chocolate caliente, vamos a Pandora, tomamos la tarta sacher más cara de Viena con la receta original de a saber cuándo, un rayito de sol ilumina el prado por un momento y nos paramos a tomar un café con cannoli siciliano en la parte trasera de la ópera, un edificio inmenso y elegante.
El palacio de verano no los Hamsburgo


Vemos el increíble mercado en frente del hostal donde nos hartan a comida, aceitunas rellenas de queso, bollitos rellenos de nueces, especias, hummus con falafel, acabamos el día en pijama jugando y bebiendo en el bar del hostal.
Viena es, como bien dijo Lucía, ostentosa.

Se va con sus amigos de vuelta a España el domingo y Enrico y yo nos quedamos solos por la mañana con un día soleado y sin plan fijo, empezamos a pasear y un matrimonio francés nos intercepta para pedir indicaciones hacia un mercado de granjeros - hay arte y comida - nos dicen.
No tenemos ni idea de qué es pero decidimos buscarlo con ellos. Y es el mejor plan que pudimos elegir. El Szimpla kerts farmers market. QUESO, MIEL, PAN Y VINO.
Sorpresas del Szimpla farmers market

También te ofrecen y preguntan tus gustos, vendedores adorables, oferta de visitar sus granjas, concierto imprevisto de un grupo ecléctico estilo peruano, el sol entrando por los toldos que tapan el techo derruido.
Seguimos fortaleciendo lazos y me siento simplemente feliz : )

La vuelta a la rutina no se hace demasiado dura, tengo más tiempo libre porque dos alumnas del club de español, las que son madre-hija, no pueden venir durante un par de semanas.
Los niños siguen viniendo, Dominik es adorable, súper risueño y curioso, me gustan las clases particulares con él.
Hacer churros en equipo
En el hogar de mujeres continuamos con talleres dos días por semanas, la organización mensual funciona, al menos para nosotros, hacemos churros con chocolates, pompones, aprendemos un poco de geografía, jugamos a las sillas. Son actividades algo superficiales pero que les dejaran un poso y ejemplo de cómo dedicar el tiempo libre de manera sana y colectiva.

Los lunes a primera hora es mi cita con Peti, el niño del colegio Napsugár para niños con necesidades especiales, es un ángel. Espero poder acompañarle también a las excursiones que hacen a caballo.

Quizá la parte de mi actividad en la que me siento menos útil es en los infopoints de los institutos. Estamos tan presentes en la rutina que nos hemos convertido en parte del mobiliario, nadie viene a preguntar sobre programas de intercambio en el extranjero, solo somos el apoyo lingüístico de algunos profesores. Tampoco tenemos formación por parte de Compass sobre los Programas de Erasmus+, así que casi mejor que no nos pregunten nada.
A finales de mes me uní al club de malabares que dos voluntarios dan en el gimnasio cada martes, es divertido, siento cómo trabaja esa parte normalmente no usada de mi cerebro, vino la tele a grabarnos, es una ocasión para conocer a chicos de la ciudad. La sala tiene pared de escalada, futbolines, cama elástica y colchonetas. Al final de la clase practiqué unas acrobacias simples en las colchonetas.
Mis metas personales de practicar música, entrenar y estudiar alemán están relajándose un poco. Hace demasiado frío para seguir saliendo a correr tan a menudo, a mediados de mes colgué las zapatillas hasta nuevo aviso. Estamos teniendo no sé cuántos centímetros de nieve, pero más de diez o quince. Y bajo cero. Y la motivación para estudiar alemán también se ha debilitado un poco, aunque sigue estando entre mis metas alcanzar al menos el 70% en Duolingo.
Uno de los momentos mas bonitos del mes fue la carrera de noche con Enrico por el parque cubierto de nieve y cayendo tantos copos que se nos desdibujaban las huellas en la pista entre una vuelta y la siguiente. Está presente en casi todas mis rutinas y son mejores precisamente porque él está en ellas. Si tuviera que escoger una palabra favorita para este mes sería banana y me la ha dicho él. Estamos pensando en alargar un poco esta etapa y hacer una parada de varias semanas, quizás en Bosnia, antes de volver a nuestros países de origen.
Las cenas ya no son sólo de chapati, hemos ampliado el repertorio a banana pancakes y las ultimas veces hasta dibujamos y escribimos en las tortitas, porridge para desayunar, potatoe croquetes, gnocchi, polpetes, bagels, hamburguesas de quinoa, pizza... sigo haciendo mi hummus y leche y de momento siendo vegetariana.

A finales de mes al fin han crecido los días! Ya hay luz cuando salgo de la oficina. No puedo esperar a que las temperaturas suban un poco.

jueves, 8 de marzo de 2018

Esperando la primavera en Kaposvár

6:35 0 Comments
Saludos de nuevo:

Hoy vuelvo a escribiros desde ordenador húngaro, aunque no temáis, mi computadora se encuentra sana y salva en casa. Después de dejármela una hora entera en una zona común de un instituto, he preferido no volver a tentar a la suerte y no llevarla cuando me toca clase de español con mis chic@s.

 Vamos chicas, dádmelo todo. Sí, sí. Venga nenas, quiero ver esas caderas. Clase de Sevillanas
Annie, are you okay, you okay, you okay, Annie?
Aquí continuando con la clase de Sevillanas por Mikelito Yakson

Por lo demás, pues haciendo mi vida normal, o intentándolo. Ya hay veces que no sé que contar jajajaja. Estos días me he dedicado principalmente a tirar bolazos de nieve a mis compañeros cuando estaban desprevenidos. Hemos tenido la nevada mas grande del año (winter is coming, yep, coming late), y aunque no hemos conseguido convencer a Niki de que treinta centímetros de nieve es casi lo mismo que dos metros; las ganas de sofa, mantita y peli son las mismas. Y ahora que estoy escuchando a Raquel Eugenio y Alba Rico con sus versiones de Mägo de Oz, Saurom (te odio, Manu) y Extremoduro todavía tengo más ganas de que me dejen solito y en mi mundo. De hecho no me vendría mal encontrar algún buen videojuego, ¿alguna sugerencia?

Cantando bajo la nieve

Mientras tanto, a mi hermano lo tengo con su cruzada particular en Brasil contra la burrocracia. Si, con dos R, y con ocho si el corrector ortográfico no me saltase para corregirlo. Resulta un poquito frustrante no poder hacer nada desde aquí para echarle un cable, aunque al menos seguimos teniendo las videoconferencias para llorarnos las penas, que después de todo también ayuda.

Para llenar vacío (como dicen mis padres), este fin de semana estuve con Oliver, Matteo y Philip haciendo turismo por Pécs y Kaposvár. Una vez cada dos meses no viene mal salir de rutina, ¿no creéis? El único problema fue que la primera noche no la pude pasar en casa de Philip y me fui a un hostel donde me tocó un compañero de habitación roncador. Y en esto que a medianoche, ya duchadito, con mi vasito de leche y miel calentito dando vueltas en algún lugar indeterminado entre el esófago y el duodeno y yo haciendo manitas con Morfeo, el colega de la segunda cama a la izquierda arranca la moto. Y una vuelta en la cama, y dando media vuelta, y otra vuelta más (ahora entiendo el mensaje secreto de la cancion de Ricky Martin). Probé a utilizar mirada asesina, no surtió ningún efecto. Chasquido de lengua; poco eficaz. Y yo impotente cual Magikarp que solo conoce sapicadura le declaré en mi fuero interno mi odio más profundo y sempiterno a los roncadores y demás criaturas de las tinieblas. Hasta eché de menos el tren que pasa a la misma hora por Kaposvár y que me pone en protocolo anti-sismo todas las noches. Por lo demas el finde fue chachi, tambien a base de bolazos de nieve (Philip jugaba con ventaja, es austriaco) y alguna cerveza         que otra en pubs que voy a echar de menos cuando vuelva a España.

Oliver y los tres mosqueteros dando un paseo por uno de los parques de Kaposvár
Y en está haciendo cata de cervezas por Pécs


Y con esto de que Manon y Benjamin nos han dejado, Thomas está enfermo y Caroline de vacaciones, nos hemos quedado Étienne y yo para las clases de francés en los institutos sosteniendo el pabellón de La Resistance, yo por parte de la Nueve de la división Leclerc (en cuanto vuelva a España me compro Los Surcos del Azar, porras, que llevo un año rumiando leérmelo). Creo que si las sumo a mis clases de español, ya me salen 8 clases de media por semana. Voy a tener que plantearme en serio lo de dar clases de lengua.

El próximo post me temo que se retrasará un poco, porque dentro de dos semanas estaré en mi segundo seminario, y después aprovechando la Semana Santa pasaré unos días en Budapest (a ver si así consigo ver a Zsofi, que últimamente se pasa más tiempo por allí que con nosotros en Kaposvár. Lo cual me recuerda que Marcela comentaba que viene una chica de Sevilla a la universidad de Kaposvár, a ver si la lío para sumarse a mi grupo de sevillanas. Del baile, hablo). Se que esperaréis ansiosos la próxima entrega, así que un besazo hasta entonces.

El hermano mayor de Oliver nos esperaba ya en Pécs

P.S. Nieva. No tengo nada que decir. Quisiera tener más tiempo para mí y para aburrirme. Cuando me aburro es cuando tengo ideas. Hace días que no consigo aburrirme. Me falta algo. Nieva.

jueves, 22 de febrero de 2018

Kaposvár: Rutina

6:49 1 Comments

Hola de nuevo a todos:

Dos semanas más de proyecto, y ya van 6 desde que volvimos después de Navidad.  Dentro de nada será julio de nuevo y tocará regresar a España.

Esta quincena ha sido (gracias a Dios) más tranquilita que las anteriores. También iba tocando. Y es que cada vez me doy más cuenta de lo importante que es para mí tener una rutina estable. Así que este post será casi aburrido (aunque no del todo, que sigo siendo yo quien escribe jajajaja).

Esta no os la pude poner la última vez. Soy yo disfrazado de Elvis en la media maratón. Dios mío, que culo he echado ultimamente

Se me olvidaba. Un viernes estuvimos también en la casa de Szilvi, profesora de francés en el instituto Munkacsy, cenando todos los miembros de la francofonía para despedir a Manon, que se nos fue ya.

La primera semana se resbaló poquito a poco sin nada a destacar. De hecho, el sábado fue para mí una alegría porque por primera vez en varias semanas me pude dedicar a cocinar con tranquilidad, como a mí me gusta, y a limpiar el piso. Si es que hasta me emocioné al poder escuchar otra vez Salud al Día mientras cortaba las cebollas (¿o serían las cebollas las que me emocionaron?). Además estaban pasando una cuña informativa de San Fernando y de Camarón, así que casi, casi me pude sentir como en casa.

En esto que me pongo después a escuchar algo de música, y cuando me salta en la lista de reproducción Ver Elini Estanbul, una de las canciones turcas que le escuchaba a Yunus, sale Tugce (mi nueva compañera de piso) de su  habitación, extrañadísima de escucharme música en su lengua. Y escuchando música de un lado, de otro lado, nos líamos, nos líamos, y acabamos bailando sevillanas jajajaja; pero de las lentas, de las muuu lentas. Lo de cante jondo se queda corto. Promocionando de paso mi taller de sevillanas que empecé también la semana pasada. Murat y Enrico ya me estaban mirando de reojo así que después de un rato lo tuvimos que dejar, que ya me estaba oliendo contraataque con Queen, Direct Straits o Eagles al guitelele de Enrico (Sí, guitelele: mitad guitarra, mitad ukelele. El djin y el djan unificados en un instrumento musical, oigan).

De todas formas la venganza hubiera sido corta porque esa noche salía con Marcela (México) y Zsofi (Hungría) a tener un poquito de velada intercultural fuera de la burbujita de Compass en la que vivo. Lo cual me recuerda que sigo teniendo una tableta de turrón para ellas que va camino de pasar por un proceso de nacionalización como se me siga olvidando. El domingo tocaba volver al rebaño, porque nos íbamos todos de excursión a Mohács, un pueblo en la frontera con Croacia con un carnaval bastante famoso.

Carnaval en Mohács. El monstruo de la derecha es un Busó (a pronunciar bushoo). Todo Mohács estaba lleno de ellos.

Esta última semana empecé con el taller de sevillanas que comentaba antes (7 alumnas y 1 alumno, y subiendo. La oficina de Compass se nos está quedando, como diría Zsofi, dangerosamente pequeña. Cada vez que le escucho decir el palabro, un académico de la RAE llora). Si la cosa triunfa, me plantearé hacerle la competencia a las escuelas japonesas XD. Con un poco de suerte conseguiré enseñarles la coreografía completa y bailarla en alguna parte. Tengo un instituto en mente que me viene que ni pintado.

Predicando por tierras húngaras

También la semana pasada mi hermano se fue ya a Brasil. ¿Conseguiré convencerle para que escriba él su propio blog? Estoy seguro de que mis aventuras se quedan cortas al lado de todas las que está pasando él en estos días. Y es que una instalación en un país diferente siempre es algo lleno de historias para contar. Lástima que cuando llega la hora del regreso siempre se nos olvidan todos esos pequeños cuentos y anécdotas que son los que dan verdadero sentido al viaje. Creo que por eso me viene tan bien escribir estos posts. En cuanto vuelva a España los imprimo, palabra.

Y por lo demás, continuo con mi emperramiento de aprender a hablar húngaro y robarles el primer puesto en esto de la poliglotía a mis amigos Amine y Yasmine. El martes, aprovechando que Marianna, la profesora de francés, me había invitado a ir con ella y tres alumnas a una competición de música, teatro y poesía en francés, conseguí empezar a formar mis primeras frases de verdad en húngaro. ¡Conjugando verbos! Y el sábado estuve desayunando con Alíz y su familia, así que más muescas para mi empuñadura. La gente por aquí me dicen que hablo bien húngaro; yo sigo esperando el momento en que puedan decirlo sin necesidad de repetírmelo dos veces.

Y ahí lo dejamos por el momento. Hasta dentro de otros quince días ;)

Bésame, bésame mucho. Como si fuera esta noche la última vez.
Visto el caso que me hacen las féminas últimamente, he decidido ampliar el espectro.
Ya sé que pensáis que nuestro amor es imposible, pero no me importa. El color del pelaje no importa.

Ayer estuve en el Mother Shelter (Hogar para madres). Cuando nos tocó la hora de irnos, una de las niñas se me abrazó a la pierna. Nos pasamos cinco minutos y acabé rodando por el suelo con ella hasta conseguí que me soltara. Creo que se me está activando eso del reloj biológico.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Superado el ecuador del EVS

9:37 0 Comments
Paso en Asturias la primera semana de Enero, paso el día de Reyes en Rañeces con mi familia paterna, y para evitar las nevadas en los puertos mis padres me bajan en coche hasta Madrid, parando en Burgos, hasta el aeropuerto. El lunes por la mañana llego a Kaposvár en tren, justo a tiempo para la reunión de las 3, nos ponen al día de las vacaciones hasta Julio.
Época de cerrar ciclos y centrarme en mi. Decido ir cada miércoles al instituto Munkácsy para participar en las clases de baile tradicional con los alumnos y para estar disponible si la profesora de español quiere que la acompañe en las clases. Continúan mis clases de club de español martes y miércoles con los niños. Dos de ellos no parecen tan interesados en aprender el idioma como en jugar entre ellos, pero aun así van mejorando. Tomo algún hábito diario nuevo, empiezo a estudiar alemán cada día y sigo mi progreso con una aplicación para el móvil, toco el ukelele al menos media hora al día y salgo a correr cuatro o cinco días por semana. Al final de enero me sé los acordes de Creep y Bella Ciao, corro 8 km y según Duolingo soy 45% fluente en alemán.
Este mes empecé a ir cada lunes a las 07:30 a.m. con el colegio Napsugar a la piscina del instituto Gyakorlo. Llevo a Peti del colegio al instituto, ponemos el bañador, espero mientras tiene su clase de natación y luego le cambio y llevo de vuelta al cole. Es mi momento más feliz de la semana. Peti es autista, tiene cinco años, no habla, es obediente y dulce. Ese rato en la piscina viendo a los niños nadar encuentro las emociones más intensas y puras.
Todo el grupo de voluntarios que llegó a principios de Diciembre venía de Turquía, se ocuparon de la guardería y de el colegio Durázcky, por lo que este mes no fui al colegio , ellos ya cubrían las plazas. De todos modos terminé el documento sobre Inteligencias Múltiples y ahora mismo los profesores del colegio tienen una encuesta que responder sobre las características de cada grupo con el que vamos a trabajar.
Los viernes siguen siendo el día de ir al Hogar de Mujeres, alternamos actividades creativas y educativas para los niños. Siempre que sea jugando le encanta aprender, son competitivos y muy curiosos. La semana pasada se aprendieron las banderas y nombres de cada país de la Unión Europea y el resto de la tarde corretearon con las banderas atadas al cuello como capas de súper héroes.
Etienne, Enrico y yo somos vegetarianos y no tomamos leche de vaca, se les ocurrió que podíamos dejar de comprar la leche vegetal, que es muy cara, y empezar a hacerla nosotros mismos. Un día por semana nos juntamos y hacemos nuestra propia leche de arroz o de avenar y después la repartimos.
Recibimos dos nuevas voluntarias en el piso, Aylin y Nazlin me hablan de imperio otomano y dan abrazos por las mañanas y las nuevas chicas me recuerdas a las hermanastras de la cenicienta. Me gusta el grupo de nuevos voluntarios turcos, Ömer y Aylin son adorables. Él es el compañero ideal para hacer ejercicio, quiere salir a correr en mis primeros días cuando todavía me ahogo después de media hora, me dejo convencer para ir a la cancha de tenis a pesar de no tener ni idea y no me arrepiento en absoluto. Tres tardes geniales pasamos allí, alguna solos y otras con Aylin y Enrico.

El 15 fue la fiesta de despedida de Yunus en Hangar, se va el alma del equipo. Admiré su paz interior y capacidad de asumir el cambio desde si mismo ante los inconvenientes. La vida volverá a juntar nuestros caminos, lo sé.
Continúan las clases semanales de húngaro, dios mio, porqué estoy tan perdida y cuándo me voy a centrar en estudiar este maldito idioma.
Ya estoy matriculada en la Escuela Oficial de Idiomas para hacer el examen de certificación de inglés en septiembre y un no hice mi planing de estudiar, tampoco encontré un máster en el que me quiera matricular. Algunos voluntarios están pensando en irse, y los que no parecen tener muy claro lo que va a ser de ellos en el futuro, y yo sigo sin cumplir ese propósito de año nuevo que me puse en 2017 de encontrar el camino que quiero seguir. De momento no sé a donde me va a llevar este pero tengo muy claro que quiero ver todo el recorrido.
El 17 tuve una visita muy guay! Marta, la voluntaria española que conocí en el training course de Budapest en Octubre vino a Kaposvár : ) en breve celebraremos su cumple, me prestó verla, está feliz y motivada.
Me encargan planear la fiesta de carnaval de la oficina que celebraremos en febrero, todo está listo, espero que los demás voluntarios colaboren cocinando algún postre típico de su país y que lo pasemos tan bien como en carnaval. Esta vez haremos alguna dinámica relacionada con teatro, es un tema que tengo muchas ganas de tocar porque creo que entre los voluntarios del equipo a hay mucho potencial en esa rama.
El finde del 20 Álvaro, Mert, Ettiene, Enrico y yo vamos dando un paseo hasta el lago Deseda, hace un día perfecto, soleado, despejado, el agua está en calma, el frio no nos impide comer en el merendero e imaginar cómo serán los veranos aquí, yo me visualizo leyendo en el prado, tomando el sol y pudiendo nadar en el lago. Pienso también en la posibilidad de comprar una bicicleta. Hay sitios muy chulos en los alrededores de la ciudad.

Tengo dos nuevas alumnas de español para el club de idiomas. Son madre e hija y tienen muy buenas vibraciones entre ellas. La madre es espontanea y despreocupada y la hija disciplinada. Cuando la una se ríe la otra suele resoplar. Al principio me pedían muchas normas de gramática de las que no estaba segura y iba un poco nerviosa a las clases. Ahora creo que ya han entendido que no soy profesora titulada de español y me exigen menos y lo pasamos mejor.
Nueva iniciativa! nos piden que programemos nuestro taller personal, después de varias vueltas al tema me decidí por adoptar el programa Tree Change Dolls, un taller de reformar muñecas de segunda mano, retirando todo el maquillaje y ropa súper sexualizada y convertirlas en personas naturales con las que las niñas de la siguiente generación puedan sentirse más identificadas sin recibir el estereotipo artificial y superficial que encontramos en muchos de los juguetes actuales. El taller será en varias sesiones, no solo se reformará físicamente a la muñeca, también coseremos ropa nueva y sobretodo hablaremos mucho de feminismo.
Del 25 al 29 me voy a Bélgica unos días, no importa dormir un par de noches en Budapest por el horario de los vuelos ni el transporte del aeropuerto a la ciudad, me siento como en casa, visito Gante y Brujas, pruebo el mejor gofre de mi vida, bebo cerveza de todos los colores, veo el Parlamento Europeo, como con Olaya y Jose en uno de esos edificios oficiales de la UE que tienen más controles para acceder que un aeropuerto. Hacía meses que no les veía, me siento feliz de verles felices. Me inspira lo claro que tienen sus planes de futuro y el perfecto balance que tienen entre lo ambicioso y lo realista.
Me sirve para reafirmar lo que lleva tiempo perfilándose como mi teoría sobre mis propias relaciones, cada vez toma más forma y pronto verá la luz como otro articulo de mi blog. En general no me arrepiento de haber ido, también a causa del horario de los vuelos tuve ocasión de pasear sola por la ciudad, de perderme y caminar y caminar y caminar. Las noches sola en Budapest las paso tomando mis demasiadas cañas gratis en el bar del hostal, leyendo La Tregua (una vez más Pablo dando en el clavo con sus recomendaciones).
Orgullosa de las noticias que llegan de mi familia, Lucía instalada en su nueva casa, mis padres al fin han hecho el deseado viaje a Londres, Ángel cada vez más trasto, más salvaje, un poco caprichoso.
Tres voluntarios deciden dejar Compass e irse a casa: Manon, Benjamin y Greta. Las aspiraciones de cada uno antes de venir no tienen nada que ver con las de los otros, eso es evidente. Todos sabíamos de los problemas de adaptación que algunos compañeros sufrían y decidimos hablarlo. Concluimos que había tres focos de incomodidad: el trabajo en la oficina, la convivencia en casa y la comunicación con la organización. Casi todo el equipo del proyecto Age of Hope nos reunimos fuera de la oficina para compartir nuestras emociones y pensamiento al respecto. Mi visión particular es que parte de esas diferentes expectativas de cada voluntario es consecuencia de la ambigüedad del proyecto para el que aplicamos. No obstante hay un desencanto general que se nota en el ambiente y que afecta a la convivencia en los pisos. También hay frustración y sensación de poca utilidad para la comunidad local, desde luego no todos nos hemos esforzado lo mismo en sentirnos realizados con nuestro trabajo. Hay un motivo común que dificulta la estancia aquí, y es la incesante llegada de grupos grandes de nuevos voluntarios para programas de corta duración, y que estos no tengan actividades suficientes para completar sus horas semanales, ni espacio en los pisos para estar a gusto.
La conclusión de nuestra reunión fue que quién tomaba la decisión de que llegaran tantos nuevos grupos era la presidencia del Compass, por tanto pedimos una reunión con la presidenta.
Objetivo: Entender el motivo de la llegada de grandes grupos de corta duración y que ella entendiera cómo afectaba eso al desempeño de nuestro trabajo y la convivencia en los pisos.
Resultado: ataques, no poder expresarnos, cuestionar nuestros motivos y cómo guinda de la reunión amenaza de cancelar el proyecto.

Medidas paliativas: Dividir los programas entre los coordinadores, ahora cada uno es responsable de cosas especificas, podemos tomar parte en el proceso de selección de a qué pisos irán los nuevos voluntarios, se pensara sobre la posibilidad de que podamos trabajar en casa algunas horas cuando la oficina esté muy llena, de pensar en actividades de team building para involucrar a los nuevos, hacer reuniones semanales con las coordinadoras, asignar a cada club de idiomas una mesa y lugar en la oficina y no poner más de dos/tres en cada sala.