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martes, 8 de enero de 2019

Esta Navidad ha sido la polla

Esta Navidad ha sido la polla.

Pues para empezar, decir que esta Navidad ha sido la mejor sin duda de lo que llevo de vida. Desde un principio tenía muy claro que no debía de volver a casa. Que está experiencia la quería vivir sin interrupciones y que si regresaba, me arrepentiría. ¿Cuándo volvería a tener la oportunidad de estar fuera por estas fechas? Por lo que cuando todos se marcharon, un amigo de Granada, Cirre, vino a visitarme. Así que todo comenzó viajando a Pisa, donde él aterrizaba.

Rodeada de militares, como si fuera la Alhambra, saes
Allí sólo estuvimos una tarde. ¿Sabíais que su torre empezó inclinándose hacia el otro lado y que luego la intentaron corregir hasta quedarse como está ahora? Por la noche nos piramos a Florencia, la apodada ciudad más bonita del mundo, donde teníamos el hostal. Dormíamos seis en la habitación, por eso de ir de barateo. Pero a excepción de la segunda noche que le robaron la cama a Cirre, lo demás fue genial. Incluso unas italianas, la última noche, nos ofrecieron de su pasta.

La Nochebuena la pasamos tomando una pizza en un banco a los pies de la Catedral de Santa Maria del Fiore junto con unas cervezas. Una fantasía. Es ahí cuando te das cuenta que poco importa tener una mesa repleta de gambas, langostas, pavo..., que simplemente coleccionar estos momentos son los que valen la pena. Que no hace falta mucho más.

Si de normal es preciosa, en Navidad, más.
A la mañana siguiente nos apuntamos en los Free Tour de la mañana y la tarde. Algo que recomiendo a todos que piensen visitar este sitio. Además de explicarte cosas interesantes y con su toque de salseillo, te recomiendan buenos lugares y baratos donde comer, donde ir, etc... Y gratis. Pagas lo que te parezca. ¿A qué no sabíais que un Medici, Cosimo, construyó un pasillo de 1 km desde su casa a su lugar de trabajo para no tener que salir a la calle? Y es que encima lo llevaban los esclavos. Destruyó casas e iglesias que se interponían en su camino. Olé sus cojones. Tú imagínate un pasillo que vaya desde tu casa a un Kebab. Un ejemplo a seguir.

También nos explicaron sobre Brunelleschi, el arquitecto de la cúpula, la cual a día de hoy es imposible saber cómo está construida y que a muchos estudiantes de Arquitectura les trae por la calle de la amargura. Lo gracioso de este tipo es su malafollá. Volvió a Florencia, después de perder contra Ghiberti para hacer las Puertas del Paraíso, a proponer un proyecto para la cúpula de la catedral. En esos momentos nadie sabía cómo hacerla. Pero cómo desconfiaban de él, le pusieron de supervisor a... GHIBERTI, su mayor enemigo. Pues bien, ¿qué hizo? A medio camino de su construcción, dejó de trabajar alegando enfermedad. Pasaron meses, y nadie sabía nada sobre el Brune. Fueron a su busca para pedir explicaciones y este les dijo que la acabase su supervisor. Entonces llegaron a Ghiberti y este admitió no tener ni pajorela idea, que jamás le mostraron los planos. Finalmente entendieron el propósito de Brune y le dejaron continuar sin supervisor. Ella, Queen. Yas.

La cúpula por dentro.

Tras muchos escalones, muchas paradas cardíacas, finalmente conseguimos subir a la cima de la cúpula y ver toda la ciudad. De verdad, no podéis moriros sin ver esto. Florencia es la capital de la belleza, del arte. Comprendo lo del síndrome de Stendhal, o conocido como Síndrome de Florencia, que es cuando te sientes mareado por ver tanta belleza a tu alrededor. No es coña, eh? Podéis buscarlo en la Wikipedia. Hay casos de esos. La gente que busca cualquier excusita para pedir la baja.

La foto no hace justicia a la realidad.

Una de las razones de alojarnos allí fue que pillaba cerca de otros sitios que queríamos ver. Como Cinque Terre. Para mi, mi lugar favorito hasta el momento. Son cinco pueblos costeros que tienen un encanto, una belleza y una comida magnífica. De las cosas más bonitas que he visto nunca. Lo describiría como aquellos sitios que tienen su encanto natural y que no les hace falta mucho más. El estilo de vida de allí es genuino. Son pescadores, con sus viñedos también, que preservan sus costumbres y se muestran muy atentos con aquellos que vamos a visitarlos.

Sólo pudimos recorrer 3 de los 5.

Al día siguiente viajamos a San Gimigniano, Moterrigioni y Siena. Para los que les gusten los videojuegos, sí, es el recorrido del Assasin Creed.  La primera ciudad contaba con 72 torres en la antigüedad, de las cuales se conservan 15. Eso era un "a ver quién la tiene más grande". Y bien grandes los tuvieron porque fueron la única fortaleza que se resistió a la conquista Medici de Florencia.

Bien, aquí viene anécdota. Para visitar estos lugares tuvimos que contratar un viaje por 50 euros en el cual incluía una degustación en un viñedo de la Toscana. Nos juntamos 40 personas, pero al parecer el desgraciado de turno tuve que ser yo. En uno de los platos de pasta que sirvieron encontré el haba del roscón. UN TORNILLO. A ver, que yo delicado no soy. Lo aparte y a seguir engullendo mientras escuchaba como a mi alrededor analizaban el tacto, sabor, la calidad y la madre que los parió. Pues a la hora de preguntar si podía repetir plato, la cocinera vió el tornillo a un lado. Me pidió mil excusas y a pesar de decirle que no pasaba nada, que me daba igual, se empeñó en regalarme un par de botellas de vino y un abridor de ese viñedo. Fabricación artesanal de la Toscana. A ver, pues mira, le dije que no hacía falta pero al mismo tiempo que me las echaba a la mochila.

Me falta rechupetearlo

San Gimigniano.

Se acercaba fin de año y decidimos volver a Pésaro para pasar esa fecha todos juntos, con el Gothier y el Jhoni. La Oce nos mandó un mensaje de que al final pasaba y que se iba a emborrachar en Francia. Ella es así. Entre todos los voluntarios decidimos ir a Rimini donde poder beber y bailar en la misma playa donde había un espectáculo de fuegos artificiales. Lo que no podía imaginarme era que el espectáculo lo íbamos a dar nosotros durante toda la noche. Obviamente hice que todos se pusieran en círculo para tomar las uvas. Escogí TVE porque es tradición y tal, aunque si llego a saber que las campanadas las da Roberto Leal las veo en Canal Sur, con el riesgo que eso supone.

La semana siguiente continué viajando, pero algo más calmadete. Aproveché la cercanía de San Marino para ir y así hacer postureo por Instagram de qué he viajado por diferentes países. Si ignoramos el frío que hacía, decir que es un sitio mágico se queda corto. Un castillo con mucha vida y mucha naturaleza. Las vistas son magníficas y su historia muy interesante. Al fin y al cabo es un país dentro de la península itálica que ha logrado mantener su independencia.

San Marino.

Urbino, mi último destino.
Pues esto ha sido todo en muy resumidas cuentas. Pronto dejaré un post de cómo marcha todo en esta casa de locos. Y por cierto, ya es el último mes de Jhoni y Gothier. Según Carolina, la encargada de selección de personal de Vicolocorto, seguramente lleguen un español y un francés. Veremos a ver. De momento Ocean y yo hemos acordado en dejarles claro quién manda aquí. Ella.

A dopo!

















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